Un artista es exitoso porque crea un nuevo género, ritmo musical o estilo artístico. Podemos copiar la técnica de Torres García, pero el genio va a seguir siendo él, hasta que llegue el día en que, inspirados en su obra, seamos creadores de lo nuevo.
Eduador Costantini - Presidente, Consultatio – www.consultatio.com.ar
Mi infancia influyó mucho en mi vida posterior, en mi profesionalización y en mi actitud de hacer cosas en el mundo empresarial. Mi padre era una persona optimista, muy emprendedora, inquieta y entusiasmada con lo que hacía. Le gustaba hablar de sus cosas de trabajo; y de sus 13 hijos, quizás yo era el que más hablaba con él, lo que me llevó a tomar su espíritu y el querer profesionalizarme.
Mi primer trabajo, el cual hice de la mano de mi padre, fue ordenar la contabilidad de una pequeña empresa propiedad de un arquitecto. Trabajé durante 6 meses, preparando balances y actualizando cuatro años de contabilidad. Luego trabajé dentro de una dependencia estatal, realizando la auditoría a una empresa que administraba seguros del personal del Estado, hasta que ingresé a una consignataria de carnes.
En los últimos años de liceo, como me gustaba la filosofía y también la psicología y sociología, quise encontrar una carrera que fuese humanista, que tuviese que ver con lo social y con lo económico al mismo tiempo. Me incliné por la economía, tenía la posibilidad estudiar matemáticas, estadísticas y contabilidad, en combinación con la problemática del crecimiento, el desarrollo económico y la distribución del ingreso. En ese momento de mi vida, me imaginaba haciendo una carrera al servicio de la macroeconomía. Sin embargo, la situación de mi país hizo que me especializara más en el ámbito privado y particularmente en el campo financiero.
Más tarde, en la década de 1990, comenzó mi carrera como desarrollador inmobiliario, con la construcción de dos torres, en la zona llamada Catalinas, que es la mejor para el desarrollo de oficinas aquí en Buenos Aires.
En mi época de estudiante, lo que me atraía era el estudio; el trabajo al principio era prácticamente una obligación para sustentar a mi familia, que comencé a constituir siendo muy joven; me casé a los 20 años y a los 23 años tenía 3 hijos. Mi sueño era poder estudiar en el exterior. Una vez recibido, seguí trabajando con mi hermano por un tiempo, hasta que con mis primeros ahorros solicité mi ingreso a una universidad inglesa e hice un posgrado en Economía Cuantitativa. Recuerdo los logros de esa etapa de mi vida, con la ilusión de aprender y superarme, algo que me llena de satisfacción y me permitió desarrollarme profesionalmente a lo largo de todos estos años de actividad, tanto en el mundo financiero como en el mundo inmobiliario.
La carrera fue muy sacrificada. Tenía que levantarme a las 7 de la mañana, y viajar; tomaba un colectivo, después un tren y luego otro colectivo, hasta que llegaba a la Universidad a las 8.15 de la mañana. Salía a las 12.15 del mediodía, almorzaba en 15 minutos y empezaba mi jornada laboral que duraba hasta las 8.30 de la noche. Salía y volvía a casa, aproximadamente a las 9.30 de la noche. Tenía que estudiar cuando podía y además recuperar tiempo de estudio durante el fin de semana. Algunas veces estuve tentado de abandonar la Facultad, pero como era muy importante para mí recibirme y lograr un título decidí seguir esforzándome en ese camino. Tuve que dejar de lado muchas cosas; hubo épocas en las que no podía hacer deportes o ver a mis amigos. Ir a estudiar al exterior también significó un sacrificio, tuve que aprender inglés ya siendo grande.
Finalmente el esfuerzo rindió sus frutos: obtuve dos títulos profesionales. Fui agente de bolsa aquí en la Argentina y también me recibí como agente bursátil en New York y esos sacrificios fueron forjando una disciplina. Me enseñaron a ser paciente, a tener un objetivo en la vida y a ser consistente, a pensar en el largo plazo y confiar en mí mismo. Lo importante es tener vocación, entusiasmo y pensarse a sí mismo; ser independiente y auténtico e ir construyendo el camino de una vida.
En este momento, la empresa que presido, que es Consultatio S.A., tiene proyectos muy importantes. Estamos trabajando en el desarrollo de Nordelta, una ciudad pueblo de 1.600 hectáreas, en la que viven actualmente 13.000 personas y que dentro de cinco años, de acuerdo a las proyecciones, tendría cerca de 22.000 habitantes. Además, en noviembre, estamos lanzando la segunda ciudad pueblo al Norte de Buenos Aires, en una superficie de 1.450 hectáreas. Tenemos también un terreno en el que podemos construir oficinas en uno de los mejores lugares de Buenos Aires; un proyecto muy grande en Key Biscayne, Miami, de viviendas sobre el mar y un proyecto en desarrollo en Rocha, llamado Las Garzas Blancas, el que estaría finalizando su primera etapa a principios de diciembre.
Conozco Uruguay desde hace 40 años. Tiene costas maravillosas, una geografía muy especial con baja densidad de población, muchos espacios verdes y agrestes. En lo personal me atrae mucho el agua en todos mis proyectos; la gente valora los frentes sobre agua. Rocha tiene una costa oceánica maravillosa, con una geografía que da la sensación de estar en una terraza frente al mar, con vista panorámica al océano, volviéndolo un lugar muy atractivo, y la gente que busca más tranquilidad, lo va a encontrar como una propuesta novedosa.
Me gusta mucho trabajar y saborear la vida en todas las dimensiones que tiene el ser humano. Trato de dar lo mejor de mí, pero no soy un workaholic, me gusta disfrutar del deporte y el arte, algo que me ha marcado mucho en particular. En ese sentido, mi pasión por el arte la he derivado en un museo denominado MALBA –Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires –, que cumple una función social que considero fundamental. Tener participación en la cultura, ya sea como artista o como espectador, enriquece a las personas y es parte importante de su crecimiento y desarrollo.
Los gobiernos tienen que ser coherentes. Creo que lo que ha caracterizado a los países que están siendo exitosos en Latinoamérica, y que es un cambio estructural dado en esta última década, es la creación de políticas de Estado de largo plazo. El caso de Brasil es el más conocido por la magnitud que tiene, con 16 años de cierta coherencia, también Chile, Perú, Colombia y Uruguay, el que se ha mantenido estable, desde el restablecimiento democrático: tuvo cinco gobiernos y logró mantener una cierta estabilidad y previsibilidad. Hay que tratar de lograr dentro de esa misma estructura democrática y seria, el mayor dinamismo y ejecutividad posibles.
Los jóvenes deben conocerse a sí mismos. Es necesario medirse para descubrir la vocación, darse cuenta de lo que realmente le gusta a uno, sin responder exclusivamente a los mandatos familiares o culturales, para no tener que desandar caminos. Una vez que encuentren el camino, sean apasionados y disfruten aquello que elijan, eso es muy importante. Luego, cuando comiencen a recorrer ese camino, deben ser consistentes y respetuosos y sobre todo auténticos, sin necesidad de copiar a los demás. Un artista es exitoso porque crea un nuevo género, ritmo musical o estilo artístico. Podemos copiar la técnica de Torres García, pero el genio va a seguir siendo él, hasta que llegue el día en que, inspirados en su obra, seamos creadores de lo nuevo.
Entrevista realizada el 4/10/2010.
Esta es una publicación autorizada por su autor Martin Moubayed de su libro Entusiastas y Triunfadores, editado por Fin de Siglo.
Entusiastas y Triunfadores es la primera etapa de Actitud Uruguay - www.actituduruguay.com-, proyecto que intenta promover una actitud emprendedora y una cultura de trabajo en los jóvenes.
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