Basta escucharlo hablar para darse cuenta de que Antonio Straface es un apasionado de su trabajo. Su oficina del segundo piso del loft ubicada en el Museo Renault fue protagonista de una entrevista distendida dónde el “magnate del jeans” nos cuenta su vida, empezando desde sus inicios como mecánico hasta cómo llegó a convertir su nombre en sinónimo de diseño y calidad.
Creativo y elocuente, Antonio parece le enciclopedia viviente del jeans, todo su relato está teñido de amor por su profesión y de una búsqueda constante por la perfección y la superación acompañado de un perfil bajo casual.
Sus inicios: “El título de la universidad de la calle”
“Como soy muy amante de los autos de carrera y demás, mi primer trabajo fue como mecánico de autos. Trabajé de mecánico durante mucho tiempo hasta que hice la conscripción a los 20 años. Ahí vino un corte, dejé la mecánica porque me complicaba mucho, cada vez que tenía que salir tenía que estar dos horas limpiándome las manos. Aún así me sigue gustando y mucho la mecánica”.
“Después de los 20 años empecé con lo textil: bolsos, cueros, remeras, buzos. Comencé con el jeans por 1988, había armado un local muy lindo en Lanús con un socio. Yo armé toda la parte de construcción y mi socio ya tenía una jeanería. Ahí empecé a desarmar un jeans totalmente: mojarlo, planchado, ver las costuras; fue todo muy intuitivo”, comenzó relatando Antonio sobre sus inicios.
¿Qué características tenía ese jeans que desarmaste?
El primer jeans que desarmé fue un Levi’s, el clásico 501. Eran los verdaderos boyfriends porque era un pantalón de hombre, recto, y le quedaba muy bien a la mujer femenina, la prenda de hombre no la masculinizaba, sino resaltaba la femineidad. El Levi’s 501 lo usaban todos los públicos, de haber sido un pantalón muy básico, de los obreros y demás, después en los años '50, '60, con las películas a ese jeans lo empezaron a usar todas las clases, era algo bastante democrático.
Hoy el 501 no tiene la misma repercusión en el mercado, porque Levi’s no supo aggiornarse, siguieron fabricando el mismo jeans con el que tuvieron éxito toda la vida. Mientras todos cambiamos muchísimo en los últimos diez años ellos siguieron fabricando el mismo jeans y no supieron interpretar las demandas del mercado.
Su irrupción en el mercado comercial
“El primer jeans comercial que hice fue el de Daniel Cassin en el ‘92. Todos los jeans que vendían ellos en ese momento eran boutiqueros, no eran jeans con código. Fui a ofrecerles mi propuesta y enseguida nos pusimos de acuerdo: no hacer algo femenino, sino hacer algo masculino para una marca femenina. Lo que hice fue como un Levi’s 501 más bajo, no afeminado. Aún hoy, en mis jeans la cartera cruza para el lado del hombre, y no para el lado de la mujer”.
“Con Daniel Cassin me fue muy bien. Comencé a hacer los jeans con talles americanos y los tres largos: 30, 32 y 34 pulgadas. Antes las boutiques hacían el jeans como de compromiso pero no lo hacían por convicción. Daniel aceptó mi idea y ahí fue la primera irrupción del consumo del jeans en Argentina dentro de una marca que no era particularmente una jeanería”.
La idea creativa de Antonio de incorporar el jeans como protagonista dentro de las marcas fue un éxito y durante esa década comenzó a trabajar desde 1994 hasta 2001 con Vitamina, una firma protagonista que marcó tendencia.
Sus influencias
“Cuando viajé por primera vez a Italia vi el aggiornamiento, aprendí mucho de los sastreros en cómo trabajar mejor el denim. Ahí descubrí que demasiado trabajo de sastrería en un jeans resulta un producto demasiado formal, y no hay que perder la esencia”.
“Creo que logré un equilibrio entre un jeans que no era ni sastrero, ni jeanero, sino un jeans canchero, chic”.
“Aprendo y sigo aprendiendo mucho cuando viajo, lo cual influye mucho en el trabajo de diseño que realizo; en lo posible que la moda no perturbe. Considero que la moda por ser moda deja de ser moda rápidamente. Trato de mantener una línea pura que permita perdurar en el tiempo”.
Una cuestión de marcas
“En el 2001, después de la crisis, tuve que arrancar de vuelta con las alianzas comerciales, ahí empecé con la marca Chocolate con la cual trabajé hasta fines del año pasado. María Vázquez es mi cliente más antiguo, ya que le proveo de jeans desde 1997”.
Por otro lado nos empieza a relatar sobre una de las marcas más requeridas del mercado y con la cual Antonio se siente especialmente vinculado: “Con Jazmín Chebar hace ocho años que trabajamos y tenemos una buena sinergia, soy parte del equipo, tenemos una suerte de sociedad de hecho, nos protegemos. No es fácil establecer un éxito comercial si las dos partes no están absolutamente comprometidas”.
“Son muy pocas las marcas que hago pero son marcas muy significativas. No soy un fason, no soy un oportunista, tengo una empresa de servicio con mucho marketing y mucho cuidado de mercado”, agrega Antonio sobre la selectividad a la hora de elegir con qué marcas trabajar.
“Con Lacoste, estamos en la segunda temporada y todos los jeans que le proveemos tienen la aprobación de Francia. Es la única marca que también le diseño para el hombre".
Actualmente Antonio se encuentra desarrollando productos para una reconocida marca argentina vinculada al polo.
¿Te interesa desarrollar tu propia marca?
Mi marca es como un laboratorio donde hago ediciones muy limitadas, que entrego a mis amigos y la tengo como un comodín. Desarrollo en mi marca para después tener en las marcas comerciales un mejor producto.
Hasta hace un año la comercializaba en Punta del Este pero es muy difícil manejar una marca propia. En Buenos Aires no lo hago para no entrar en competencia con estas marcas y afuera lo hice porque fue una salida durante los años 2001-2002.
La materia prima: el denim
¿Tiene nuestro país un buen denim?
Sí, acá siempre se consumió y se hizo buen jeans. Con el paso del tiempo y en el mundo cuando se le empezó a dar más importancia al jeans, los grandes productores de denim como son los italianos, los americanos y japoneses, empezaron a hacer mejor producto y ahí se empezó a notar la diferencia con Argentina, que tenía buen denim pero no contaba con la inversión necesaria para tener los mejores telares y el algodón perfecto como tienen aquellos productores. Con el tiempo se fue acentuando esa diferencia pero desde hace unos años Alpargatas dio un cambio, empezó a hacer mejores denim, de hecho yo me proveo con ellos.
Los brasileros tienen un denim mejor que nosotros y aún mejor es el italiano, pero hoy tener lo mejor en algo es imposible por los regímenes que tenemos de importación.
A principios del 2000 nuestra empresa fue la primera en Argentina en imponer los denim con un poco de lycra, con elastano, confortable pero no elastizado. Ya no hay nada absolutamente puro, es lo que se busca hoy con el denim, que no te des cuenta que un hombre tiene un jeans elastizado, que solamente sea confortable.
El negocio del jeans
¿Cuál es el market share del jeans en tus clientes?
En uno de ellos en particular es el 25 % de la cantidad de producto y es aproximadamente el porcentaje similar al market share económico. Puede variar entre el 20% al 25% entre facturación y cantidades. El jeans funciona muy bien porque la marca es muy buena y no se la considera que sea una jeanería. Es un porcentaje importante económicamente y un producto necesario como parte de la imagen de marca.
En el mundo, el jeans tiene muy baja inserción, aunque en la última década ya nadie descuida hacer jeans en ninguna marca, por ejemplo, grandes marcas como Chanel y Escada, creo que el error que cometen es personalizarlo demasiado, y es ahí cuando yo creo que cometen el error. Hay que ponerle muchos límites a la moda.
¿Cuánto cuesta hacer un jeans?
Es muy difícil hablar de costos porque para empezar Argentina está carísima en todo. Acá siempre se hacen las comparaciones, y que la ropa afuera es más barata. Cometemos el gran error que para comparar buscamos el precio más barato de afuera con el más caro de acá.
Las cosas acá son caras pero con respecto a la plata que vos ganás. Yo no tengo quejas personales porque en los últimos 20 años que hago jeans tuve épocas buenas, muy buenas, malas, regulares, y el promedio me fue muy bien y estoy contento, pero eso no quita que en lo personal uno reniegue por todas las cosas que nos están trabando. Podríamos estar mucho mejor, Argentina podría ser un gran productor de jeans porque tenemos el conocimiento, el algodón, la maquinaria. Nunca podríamos competir con China pero con nuestro gusto personal podríamos hacer un buen jeans para competir en Estados Unidos y Europa.
¿Cuál es tu opinión acerca del e-commerce?
El e-commerce es algo que está entre nosotros, me gusta mucho y siempre lo propongo. Los básicos son los más viables: dos o tres modelos en todos los talles. Si yo tendría que hacer una marca propia tendría un solo local como bandera insignia y el resto sería e-commerce. Para eso tendríamos que ser mucho más confiables y que el producto se pueda devolver si surge algún reclamo.
¿Cuál es tu postura con respecto a los remanentes?
Desde el primer día que empecé a hacer jeans propongo firmemente que en los locales no se liquide. El jeans no se debe liquidar.
Cuando yo empecé a trabajar con Vitamina empecé con el sistema de consignación, yo llenaba los locales de jeans, semanalmente me pasaban el reporte de lo que se vendía y así iba produciendo y manteniendo siempre el stock.
Actualmente tenemos muchos modelos y no siempre pasa una temporada para que yo le haga una evolución. Puede ser que a mitad de producción haya algo que podamos mejorar: un hilo, un recorte, un reajuste lo vamos haciendo, no tenemos una traba comercial, tenemos una carta abierta.
Su mayor aspiración
“Mientras que yo pueda seguir desarrollando en las marcas que tengo, los productos que realmente yo considero cada vez más puros me siento cómodo. Lo mismo que me pasó con el producto de mujer me gustaría que me pase con el producto de hombre, ser reconocido por un pantalón en el mercado, con un buen jeans. El día que las marcas no me lo permitan me volcaré por la marca propia. Hoy no tengo una prioridad de tener mi marca, los productos que actualmente hago tienen una identidad, son reconocidos. Yo vuelco lo mejor de mí en las marcas. Sería difícil manejar una marca propia solamente de jeans sin tener todo el aggiornamiento, no me divierte tener locales propios, estar abierto los 7 días de la semana los 365 días del año”.
La historia del jeans por Antonio Straface
El jeans era una prenda básica y muy sencilla que en su momento lo usaban los obreros. Levi Strauss que era un alemán de Baviera cuando llega a Génova ve que los marineros genoveses tenían una ropa muy dura, pesada, de color marrón. Fue así que tomó esa idea, se la llevó a San Francisco, y con su sastre personal crean algo similar para los mineros. Entonces cuando un alemán hablando inglés le comentaba que en Italia, que en Génova, los marineros genoveses usaban esos pantalones le salió "los jineveses" y al sastre le salió “los jeans”, ahí quedó la palabra jeans, por eso se escribe con S al final.
Estos pantalones marrones andaban muy bien pero llegó un momento en que se acabó la lona de vela de barco que usaban los genoveses y ahí entró a trabajar un hermano de Levi’s cuya tarea principal era salir a buscar más tela. Así fue que llegó a Francia, a un puerto cerca de Marsella, Nimes donde encontró una lona que se usaba para barcos y carpas de la guerra. Esa tela era azul, asargada, de índigo natural. Cuando le preguntan de dónde consiguió la tela responde: de Nimes, así fue que quedó la palabra denim.
Producción: Virginia Balduino




