En 1961 exponía por primera vez individualmente en la Galería Lirolay. A 50 años de aquella muestra, celebra el cincuentenario de su carrera en la 20º edición de arteBA, con la presentación de la obra “El Deslumbre”. La multifacética, vanguardista y distinguida Dalila Puzzovio, charló en exclusiva con Mirabaires y compartió los momentos más significativos de su vida junto al arte. Habiéndose desempeñado como artista, dibujante, ambientadora, vestuarista y diseñadora, a la hora de definirse indica: “Soy una artista con espíritu renacentista”.
Dalila Puzzovio nació en Buenos Aires y el arte fue su día a día desde que era muy chica. “Mis inicios fueron instintivos”, expresa la artista de descendencia italiana. Su padre era diseñador industrial y su abuelo diseñador de jardines. Al ver su gran inclinación hacia el arte, le pusieron un profesor de pintura y dibujo. “Es una vocación muy marcada que por suerte nunca encontré resistencia en mi familia”, manifiesta.
Dalila recuerda la primera vez que salió a pintar al aire libre: “Mi padre me había regalado una caja de óleos y salí a pintar a la calle con el profesor. Fui con el caballete y los óleos y pasaron y me gritaron `Chau Picasso´, me causó mucha gracia”.
Entre los años 1955 y 1962, decidió tomar clases particulares de dibujo y pintura en los talleres de los maestros Juan Battle Planas y Jaime Davinovich. Desde 1961, expone individualmente, a partir de lo que cuenta como anécdota: “Trabaje en diversos talleres de artistas hasta que me encontré con Germaine Derbecq, quien desde su autoridad y conocimiento me dijo: `Basta de maestros, ya te doy fecha para que expongas en una galería`”.
Este año se cumplen 50 años de aquella primera vez que Dalila expuso en una galería profesional. La muestra que tuvo lugar en la Galería Lirolay y cuya curadora era la crítica francesa Germaine Derbecq.
“Recuerdo que el maestro Battle Planas vino a ver la muestra. El quería que pinte como él, porque le hubiese gustado que sea su discípula. Yo estaba con la efervescencia de los 17 años y quería hacer mi propia historia. Y a el, que fue un fantástico profesor y un artista inolvidable, le dio rabia”. Pero Dalila cuenta que le guardó tanto cariño que fue mejor que haya seguido su propio camino porque esto significó que él le dio las alas para ser original.
En esta misma exposición, el talento de la joven no pasó desapercibido por Romero Brest, jefe por aquellos días del mítico Instituto Di Tella, quien visitó la muestra y la reclutó para que integrara el famoso grupo pop argentino.
Desde entonces, Dalila Puzzovio es una de las artistas que tuvo destacada participación en el Instituto Di Tella de Buenos Aires a finales de los años 1960. Un núcleo artístico dirigido por el critico Jorge Romero Brest e integrado por, entre otros, Antonio Berni, Jorge de la Vega, Juan Carlos Distéfano, León Ferrari, Edgardo Giménez, Gyula Kosice, Julio Le Parc, Marta Minujín, Luis Wells y su esposo, Charlie Squirru.
Los vertiginosos años 60
- El Instituto Torcuato Di Tella fue el epicentro de la nueva ola creadora, y ahí estabas vos y tus obras, ¿Cómo era trabajar y cómo viviste aquellos tiempos?
- Tuvimos la feliz coincidencia de estar trabajando con Rafael Squirru y de tenerlo como interlocutor válido que nos apoyó con su crítica e intercambio. Él había fundado el Museo de Arte Moderno y todos los jóvenes teníamos en él a un gran referente, porque además era una persona que comprendía y apoyaba el arte argentino, no miraba Europa. ¿Viste que a veces uno sueña utopías para el futuro? Bueno, esto fue una concreción de utopía que nos ha quedado en el pasado. Éramos todos muy jóvenes, vivíamos en una época de ebullición, de gran genialidad, de originalidad. No copiábamos el pop francés ni el americano, era una creación genuina donde competíamos mucho pero porque nos sabíamos talentosos todos, nos queríamos sorprender entre nosotros. Y era una utopía porque ¿quién pensaba con 50 años a futuro?, ¿quién imaginaba que mi plataforma se convertiría en un ícono?
- ¿Cómo es hoy un día de trabajo tuyo en relación a aquellos años?
- La realidad es que ahora la acción es más individual, antes había más comunicación entre todos. Éramos más comunicativos, existían bares donde los artistas nos reuníamos a proponer ideas y proyectos, eran las épocas de los manifiestos. Las vanguardias existen cuando no está todo permitido, cuando uno se toma los permisos y los rompe sin necesidad de que te los permitan. Ahora hay un “Free for all”, o sea, al haber una libertad para todo, el trabajo es mas individual, y las vanguardias se dispersan.
Celebrando 50 años en el arte
- ¿Qué tiene de especial esta vigésima edición de arteBA en la que festejas tus 50 años en el arte?
- Hay una feliz coincidencia y es que ambos festejamos. ArteBA celebra sus 20 años y yo mis 50 años en el arte. Hace ya 50 años que expuse por primera vez individualmente en una galería profesional. En aquél momento, yo hacia pintura informalista, trabajaba con óleo, con espacios muy orientales, era una pintura despojada. Este año en arteBA, voy a estar presentando mi obra “El Deslumbre”.
Una obra deslumbrante
- A través de “El Deslumbre”, darás cuenta de tu trabajo y dedicación por y para el arte. ¿Qué quisiste reflejar con esta obra?
- “El Deslumbre” es la suma de una carrera muy personal porque, desde un espíritu renacentista, en todos estos años que han pasado estuve absolutamente dedicada al arte con diversas propuestas. Para realizar la obra tome dos iconos: “Dalila Doble Plataforma” y “Dalila Autorretrato”. A partir de ellos hago una propuesta distinta.
- ¿En qué consiste este propuesta?
- Cuando en 1966 hice mi autorretrato, la figura estaba placidamente recostada sobre la playa mirando el paisaje. Con las Dobles Plataformas en 1967, yo proponía los “art issues”, para que las mujeres miráramos en el siglo XX desde otra perspectiva. En “El Deslumbre”, la figura esta mirando al cielo y representa otras perspectivas, otras miradas, otras épocas. Como sabiendo que los grandes cambios van a venir desde lo alto. La obra es también una continuación del póster “¿Por qué son tan geniales?” de 1965 que estuvo expuesto en Florida y Viamonte en conjunto con Charlie Squirru.
Las famosas Doble Plataformas
- ¿Por qué consideras que son un emblema?
- Fui la primera en introducir el concepto “Arte-moda, moda- arte” y la primera vez que se hizo en el país un trabajo donde el jurado internacional tuvo que ver la obra en el Instituto Di Tella como obra de arte y luego se vio obligado a recorrer las sucursales de la zapatería Grimoldi por las avenidas Santa Fe y Cabildo para juzgarla. Los zapatos de doble plataforma habían salido del hábitat Di Tella y llegado a las vitrinas de la zapatería Grimoldi. Esto fue absolutamente vanguardista.
- ¿Cuál es tu relación con la moda, uno de los principales tópicos de tu obra?
- Soy de familia italiana (de Puglia, una región al sur de Italia). En mi casa se hacia un culto a los buenos materiales, al buen vestir y la buena confección. La llegada del sastre por ejemplo era un ritual en mi casa y mi madre era de vestirse muy bien. Creo que la moda es un modo de comunicarse, una tarjeta de presentación.
Una artista multifacética
- Te has desempeñado como artista, dibujante, ambientadora, vestuarista y diseñadora. ¿Cómo te definís?
- Nunca elegí la carrera rutinaria. Se suele esperar, por ejemplo, que un artista cuelgue sus cuadros en una exposición todos los años. En mi caso, he hecho locales comerciales, reciclé casas, he diseñado joyas, vestuario para cine, televisión y teatro, y otras actividades pero siempre pensando que no hay tareas menores si se encaran con honestidad y seriedad. Siempre que realizo una obra la hago con la misma intensidad aunque no sea para presentar en una muestra. Hago tareas que tengan que ver con la sensibilidad y me encanta la literatura de moda. ¿Cómo me defino? Dalila se queda por un momento callada, piensa y expresa: “Soy una artista con un espíritu renacentista”
Premiada nacional e internacionalmente
- ¿Qué significa para vos haber ganado premios internacionales a partir de “Autorretrato” y “Dalila doble plataforma” y premios nacionales, entre ellos el premio de arteBA en 2007 a los grandes maestros de la plástica argentina?
- Cuando uno expone, se expone. Es muy excitante poder participar en un premio y el sólo hecho de competir, ya es un honor Son esas cosas que uno después puede repetir, pero tampoco creo que le agregue más a la obra. El premio es aquella obra que tuvo la suerte de ser interpretada o que logró sorprender a un crítico. Pero la realidad es que de algún modo, no estamos en un país que sea consagratorio. Lo importante es estar uno comprometido y motivado para hacer la obra y que sea lo principal en la vida de uno. Lo ideal sería el estado de obsesión. En el arte es lo mejor que me puede pasar y eso es lo que me gusta de mi carrera: la obsesión en el arte.
El amor al arte
- ¿Cómo articulaste tu vida privada con tu profesión?
- La realidad es que no me imagino otra vida que esta, y mi vida privada es también mi profesión. Estoy casada con el artista Charlie Squirru. ¿Cómo nos conocimos?, fue en 1962, él volvía de Nueva York, hicimos una muestra y nos conocimos en una galería de arte en Martínez.
- ¿En qué estas trabajando actualmente?, ¿qué proyectos tenés?
- En este momento me encuentro enfocada con “El Deslumbre”. Estaré presentándolo en arteBA en el espacio Patio Bullrich que tiene la propuesta junto al Ministerio de Cultura de la Ciudad. Luego, junto al Patrio Bullrich donaremos la obra a un museo de la ciudad. También estoy terminando una ambientación en La Colina, en Open Door. Una puesta que no es la parte arquitectónica, pero soy como una directora de arte de la casa, hago la decisión de la imagen de la puesta de la decoración.
Dalila Puzzovio con una óptica vanguardista, continúa desarrollando actividades multidisciplinarias, aquellas que la han caracterizado como una artista multifacética. A la pregunta de ¿Qué es el arte para vos, después de 50 años de trayectoria?, Dalila responde y concluye: “Es seguir latiendo en armonía con una vocación, es estar alerta y enfocada a lo que sé que soy: una artista”.
Entrevista y edición: Florencia Ridruejo












