Texto: Sol Dellepiane A.
Fotos: Francisamiand
La decoradora María Emilia Lobbosco y el arquitecto James Donaldson proyectaron esta casa familiar de veraneo en Punta del Este.
Con la idea de vivirla en cualquier época del año, los dueños de esta propiedad encomendaron la tarea a la dupla de profesionales conformada por el arquitecto James Donaldson y la decoradora Marie Lobbosco. Ellos, a su vez, integraron a los estudios de iluminación de la arquitecta Delia Dubra y el diseño de paisajismo de Josefina Cardoso.
“Esta villa italiana, de más de 1500 metros cubiertos, está sobre un parque de más de cinco hectáreas y cuenta con seis suites en la planta baja, gran recepción con sala de cine, living y comedor, además de dos toilettes”, describe Lobbosco, y su entusiasmo contagia algo de la pasión que puso en la elaboración del proyecto de interiorismo que invita a recorrer.
Para los chicos, la propiedad ofrece un gran playroom que incluye comedor, televisión, biblioteca y varias computadoras para cubrir las necesidades electrónicas de todos.
“Ya en la planta alta -sigue Marie-, se encuentra la master suite de 200 metros cuadrados , con dos baños y dos vestidores, y su lugar de televisión y lectura para descansar con tranquilidad. La vivienda tiene un gimnasio profesional, una pileta de natación de grandes dimensiones con rebalse, cancha de tenis y una laguna con barquito de madera para remar.”
Los propietarios soñaban con una casa de veraneo en Punta del Este en la que fuera posible contener a todos los integrantes de la familia y, por qué no, a sus amigos. “Necesitaban que tuviese las suficientes comodidades para ser vivida tanto en verano como en invierno.”
También tenían una idea muy clara de lo que querían: colores neutros, una casa elegante, pero simple y muy funcional. Además, contaban con objetos de colección propios traídos de sus viajes por el mundo a los que se sumaron varios cuadros comprados en galerías de Punta del Este.
Con esas directivas, el proyecto de arquitectura interior se basó “en una ambientación despojada, pero a la vez muy vivible: los muebles y objetos de madera aportan el toque de calidez, al tiempo que se trabajó con linos y texturas naturales. Los grandes ventanales se abren a la naturaleza conformando un marco perfecto”, apunta Lobbosco.
Esos trazos y conceptos fueron la guía de un trabajo que se desarrolló a lo largo de un año: “Se niveló el parque para dar sensación de escalonado a las diferentes situaciones que presenta: la casa, el parque, la pileta, el gimnasio y la cancha de tenis, y por último la laguna propia”.
Ese exterior tan generoso presentaba el desafío de abrirse hacia él, pero también conservar la intimidad de la vida hacia adentro. “La propiedad está en un barrio cerrado de chacras, a pocas cuadras de Manantiales. La naturaleza que la rodea, con árboles, lagunas y demás elementos, contribuye a la privacidad del espacio. Realmente cuenta con todo lo necesario para unas vacaciones ideales.”






























